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¿Necesitas a Dios?, te
invitamos a conocerlo... |
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Comunicaciones a la CNBM :
Pr. Aarón Ramírez Sabag
(612) 120-2088 E-Mail: aaronsabag@prodigy.net.mx y/o
LADA sin costo 01 800 080 2462 |
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Declaración de Fe de las Iglesias Bautistas
Esta Declaración de Fe de las Iglesias Bautistas de la Convención
Nacional Bautista de México, fue aprobada por la Convención en pleno,
reunida con la Primera ASOCIACIÓN Bautista de Guadalajara, Jal., en
Abril de 1970, en sus LXI Reuniones Anuales.
1. LAS SAGRADAS ESCRITURAS. La Santa Biblia fue escrita por hombres
divinamente inspirados y es registro de la revelación que Dios hace de
sí mismo al hombre. Es un perfecto tesoro de instrucción divina. El
autor es Dios, su fin la salvación y su asunto es la verdad sin ninguna
mezcla de error. Revela los principios por los cuales Dios nos juzga; y
por tanto es, y será hasta el fin del mundo, el verdadero centro de
unión cristiana y la norma suprema por la cual toda conducta humana,
credos y opiniones religiosas deben ser juzgados. El criterio por el
cual la Biblia ha de ser interpretada es Cristo Jesús.
Éxodo 24:4; Deuteronomio 4:1,2; 17:18,19; Josué 1:7; 8:34; Salmo
19:7-10; 119:11, 105, 140; 2 Samuel 23:2; Proverbios 30:5; Isaías 40:8;
Jeremías 15:16; 36:1,2; Mateo 5:17,18; 22:29; Lucas 21:33; 24:44-46;
Juan 5:39; 16:13-15; 17:17; 12:48; Hechos 1:16; 17:11; Romanos 2:16;
15:4; 16:25-27; 2 Timoteo 3:15-17; Hebreos 1:1,2; 4:12; 1 Pedro 1:23-25;
2 Pedro 1:19-21; Apocalipsis 22:18,19.
II. EL VERDADERO DIOS. Hay un solo Dios viviente y verdadero. Es un ser
personal, inteligente y espiritual; el Creador, Redentor, Conservador y
Gobernante del universo, Dios infinito en Santidad y en todas las otras
perfecciones. A El debemos el amor más elevado, reverencia y obediencia.
El Dios Eterno se nos revela El mismo como Padre, Hijo y Espíritu Santo,
quienes siendo iguales en toda perfección divina desempeñan oficios
diferentes aunque unísonos en la obra de la redención.
A. DIOS EL PADRE. Dios como Padre reina con cuidado providencial en su
universo, en sus criaturas y en la corriente de los ríos de la historia
humana según los propósitos de su gracia. El es todopoderoso, todo amor
y todo sabio. Dios es verdaderamente Padre de todos aquellos que lleguen
a ser hijos de El por medio de la fe en Cristo Jesús. El es paternal en
su actitud con todos los hombres que han sido salvos.
Génesis 1:1; 2:7; 15:11 y siguientes; Levítico 22:2; Deuteronomio 6:4;
32:6; 1 Crónicas 29:10; Salmo 19:1-3; Isaías 43:3,15; 64:8; Jeremías
10:2-10; 17:13; Mateo 6:9 y siguientes, 7:11; 23:9; 28:19; Marcos
1:9-11; Juan 4:24; 5:26; 14:6-11; 17:1-8; Hechos 1:7; Romanos 1:20;
8:14-16; 1 Corintios 8:6; Gálatas 4:6; Efesios 4:6; Colosenses 1:2,12: 1
Timoteo 1:17; Hebreos 3:4; 11:65; 12:9; 1 Pedro 1:17; 1 Juan 5:7;
Apocalipsis 4:8,11.
B. DIOS EL HIJO. Cristo es el Hijo Eterno de Dios. En su encarnación
como Jesucristo fue concebido del Espíritu Santo y nacido de la virgen
María sin padre humano; Jesús reveló y cumplió plenamente la voluntad de
Dios tomando sobre sí mismo las necesidades y las demandas de la
naturaleza humana e identificándose completamente con la humanidad; y
sin embargo, no tiene pecado. El honró la ley divina con su obediencia
personal y en su muerte en la cruz proveyó la redención del hombre; este
así quedó redimido del pecado. Fue levantado de entre los muertos con su
cuerpo glorificado y apareció a sus discípulos como la persona que había
estado con ellos antes que fuera glorificado. Ascendió a los cielos y
ahora está exaltado a la gloria de Dios Padre, donde es único Mediador y
tiene la naturaleza de Dios y el hombre. El volverá con poder y gloria
para juzgar al mundo y para consumar su misión redentora. El ahora mora
en todos los creyentes como Señor viviente y omnipotente.
Génesis 18:1 y siguientes; Salmo 2:7 y siguientes; 110:1 y siguientes;
Isaías 7:14,53: Mateo 1:18-25; 3:17; 8:29; 11:27; 14:33; 16:16,27; 17:5;
28:1-10,19; Marcos 1:1; 3:11; Lucas 1:35; 4:41; 24:46; Juan 1:1-18,29;
10:30,38; 11:25-27; 12:44-50; 14:7-11; 16:15,26-28; 17:1-5,21,22;
20:1-20,28; Hechos 1:9; 2:22-24; 7:55,56; 9:4,5,20; Romanos 1:3,4;
3:23-26; 5:6-21; 8:1-3,34; 10:1; 1 Corintios 1:30; 2:2; 8:6;
15:1-8,24-28; 2 Corintios 5:18-21; Gálatas 4:4,5; Efesios 1:20; 3:11;
4:7-10; Filipenses 2:5-11; Colosenses 1:13-22; 2:9; 1 Tesalonicenses
4:14-18; 1 Timoteo 2:5,6; 3:16; Tito 2:13,14; Hebreos 1:1-3a; 4:14,15;
7:14-28; 9:12-15, 23-28; 12:2; 13:8; 1 Pedro 2:21-25; 3:22; 1 Juan
1:7-9; 3:2; 4:14,15; 5:9-12; Apocalipsis 1:13-18; 5:9-14; 12:10,11;
13:8; 19:16.
C. DIOS EL ESPIRITU SANTO. El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios. El
inspiró a los santos hombres de la antigüedad que escribieron las
Escrituras. Mediante la iluminación de él capacita a los hombres que
entiendan la verdad; exalta a Cristo, convence de pecado, de justicia y
de juicio; llama a los hombres para que acudan al Salvador y efectúa la
regeneración; cultiva el carácter cristiano, conforta a los creyentes y
les otorga los dones espirituales con los cuales sirven a Dios por medio
de su iglesia; El sella al creyente hasta el día de la redención final.
Su presencia en el cristiano da la seguridad de que Dios conducirá al
creyente hasta que éste adquiera la plenitud de la estatura de Cristo.
El ilumina y da poder al creyente y a la iglesia en la adoración, la
evangelización y el servicio.
Génesis 1:2; Jueces 14:6; Job 26:13; Salmo 51:11; 139:7 y siguientes;
Isaías 61:1-13; Joel 2:28-32; Mateo 1:18; 3:16; 4:1; 12:28-32; 28:19;
Marcos 1:10-13; Lucas 1:35; 4:1,18,19; 11:13; 24:49; Juan 4:24;
14:16,17; 15:26; 16:7-15; Hechos 1:8; 2:1-4,38; 4:31: 5:3; 6:3; 7:55;
8:17,39; 10:44; 13:2; 15:28; 16:6; 19:1-6; Romanos 8:9-11,14-16,26,27; 1
Corintios 2:10-14; 3:16; 12:3-11; Gálatas 4:6; Efesios 1:13,14; 4:30;
5:18; 1 Tesalonicenses 5:19; 1 Timoteo 3:16; 4:1; 2 Timoteo 1:14; 3:16;
Hebreos 9:8-14; 2 Pedro 1:21; 1 Juan 4:13; 5:16; Apocalipsis 1:10;
22:17.
III. EL HOMBRE. Dios, por su acción directa, creó al hombre a su propia
imagen; por lo mismo ésta es la obra culminante de la creación efectuada
por Dios. En el principio el hombre era inocente de pecado y estaba
investido de libre albedrío por su Creador. Por este libre albedrío el
hombre se rebeló en contra de Dios e introdujo el pecado en la raza
humana. Mediante la tentación de Satanás, el hombre transgredió el
mandamiento de Dios y perdió su inocencia original; por esto su
posteridad heredó una naturaleza y un ambiente con tendencia a pecar, y
tan pronto como esa posteridad es capaz de realizar una acción moral
queda bajo posibilidad de convertirse en transgresora de la ley divina y
de sufrir la condenación. Solamente la gracia de Dios puede hacer que el
hombre vuelva a estar en santa comunión con Dios. El carácter sagrado de
la personalidad humana es evidente; porque Dios creó al hombre a su
propia imagen y porque Cristo murió por el hombre; por lo tanto, cada
hombre posee dignidad y merece respeto y amor cristiano.
Génesis 1:26-30; 2:5,7,18-22; 9:6; Salmo 1:1; 8:3-6; 32:1-5; 51:5;
Isaías 6:5; Jeremías 17:5; Mateo 16:26; Hechos 17:26-31; Romanos
1:19-32; 3:10-18,23; 5:6,12,19; 6:6; 7:14-25; 8:14-18,29; 1 Corintios
1:21-31; 15:19,21,22; Efesios 2:1-22; 3:1-11.
IV. LA SALVACION ES POR LA GRACIA. Creemos que la salvación de los
pecadores:
a) es gratuita para todos por medio de la fe en Cristo, b) no depende de
obras buenas que el hombre pueda hacer, c) que el único obstáculo para
su salvación es la inutilidad inherente en el hombre para efectuar su
rescate y el rechazo voluntario de Cristo como el único salvador por
parte del ser humano, d) y el rechazamiento que le acarrea condenación
agravada.
Isaías 55:1; Romanos 3:24,26; 5:1; Efesios 2:5-8; Gálatas 2:16; Efesios
2:9,10; Tito 3:5; Juan 3:19; 5:40; Romanos 1:28,29; 9:32; Juan 3:18,36;
Romanos 5:12; 6:23.
V. REGENERACION. Creemos que la regeneración: a) es un nacimiento nuevo
y es obra del Espíritu Santo en el corazón del hombre, b) consiste en
dar una disposición sana a la mente, c) se efectúa por el poder del
Espíritu Santo y en conexión con la verdad divina; aunque no esté al
alcance de nuestra comprensión, consiguiéndose así que voluntariamente
obedezcamos al evangelio; y que su propia evidencia se revele en los
frutos del arrepentimiento, fe y novedad de vida.
Juan 1:12,13; 3:3,6; Santiago 1:18; Deuteronomio 30:6; Ezequiel 36:26;
Romanos 2:28,29; 1 Corintios 2:12,14; Juan 1:13; 3:8; Efesios 1:13;
Santiago 1:18; Romanos 12:2; Efesios 5:10,17; Mateo 7:20; Efesios 5:9; 1
Juan 5:4
VI. EL ARREPENTIMIENTO Y LA FE. Creemos que el arrepentimiento y la fe:
a) son requisitos indispensables para la salvación, b) que el
arrepentimiento es hacia Dios y la fe hacia Cristo Jesús y que están
íntimamente relacionados, c) que son la obra del Espíritu Santo en el
corazón; y que por medio de ellos el pecador convicto, sinceramente
contrito, vuelve a Dios y reconoce a Cristo como su salvador personal,
Mediador único y Rey.
Marcos 1:15; Lucas 13:3,5; Juan 3:16, 18,36; Efesios 2:8; Mateo 21:32;
Hechos 20:20,21; Hebreos 6:1; Ezequiel 18:31,32; Juan 16:8,9; Efesios
4:21-24; Isaías 55:7; Hechos 16:30,31; Romanos 10:9-11; Gálatas 2:16.
VII. LA JUSTIFICACION. Creemos que la justificación es: a) el gran bien
que Cristo asegura a los que tengan fe, b) que incluye tal justificación
el perdón del pecado, atribuyéndoles Dios la justicia de Cristo mediante
la fe en El, no tomando en cuenta ninguna justicia que hubieran hecho,
c) que los introduce a un estado altamente bienaventurado de paz en
favor con Dios y hace nuestros, ahora y para siempre, todos los demás
bienes que fueron necesarios.
Juan 1:16; Hechos 13:39; Romanos 5:1; Gálatas 2:16; Romanos 3:24,25;
4:5-8; Tito 3:5-7; Hechos 10:42,43; Romanos 4:23-25; 5:8-10.
VIII. EL PROPOSITO DE LA GRACIA DIVINA. Creemos que elección es: a) el
propósito eterno de Dios conforme al cual gratuitamente regenera,
santifica y salva a los pecadores, b) que estando en perfecta armonía
con el libre albedrío del hombre, comprende todos los medios
relacionados con el fin, c) que es la más gloriosa manifestación de la
soberana bondad de Dios, d) siendo infinitamente gratuita, sabia, santa
e inmutable; que excluye eternamente toda jactancia y promueve la
humildad, amor, oración, alabanza y confianza en Dios, e imitación
activa de su gratuita misericordia, que su certeza se manifiesta por sus
efectos en todos aquellos que verdaderamente creen al evangelio, e) que
es la base de la seguridad cristiana y que para estar ciertos de dicha
elección con respecto a nosotros, requiere y merece la más acendrada
diligencia.
Juan 15:16; 2 Tesalonicenses 2:13,14; 1 Pedro 1:2; 2:9; Romanos 8:29,30;
Efesios 1:36-6,11; 2 Timoteo 1:9; Romanos 2:4; 9:19-24; Efesios 1:7-9;
Romanos 3:27; 1 Corintios 1:30,31; 4:7; Efesios 2:8,9; Romanos 8:28-39;
Filipenses 1:6; 2:12,13; 3:12-14.
IX. LA SANTIFICACION. Creemos que la santificación es: a) el proceso por
el cual conforme a la voluntad de Dios, somos hechos participantes de su
santidad, b) que es obra progresiva, c) cuyo principio está en la
regeneración y d) que se efectúa en el corazón de los creyentes por el
poder y la presencia del Espíritu Santo, Sello y Consolador, en el
ejercicio continuo de los medios establecidos, particularmente la
Palabra de Dios, el examen personal, el sometimiento a Cristo, la
vigilancia, la oración, el amor interpersonal, el tratar a los demás de
la misma manera que esperamos ser tratados, el perdón, y la práctica
diaria de los principios de Cristo y e) que llegaremos a su perfección
con la purificación de los cuerpos en la segunda venida de Cristo.
2 Corintios 7:1; 1 Tesalonicenses 4:3-7; 5:23; Proverbios 4:18;
Filipenses 1:6; 2 Pedro 3:18; Romanos 6:4; Efesios 2:10; Juan 14:16,17;
17:17-19; Efesios 4:30; Romanos 8:23; 1 Corintios 15:51-54; Efesios
1:13,14.
X. LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS. Todos los verdaderos creyentes
perseveran hasta el fin. Aquellos a quienes el Señor ha aceptado en
Cristo y ha santificado por su Espíritu Santo, jamás caerán del estado
de gracia sino que perseverarán hasta el fin. Los creyentes pueden caer
en pecado por negligencia y tentación, por lo cual contristan al
Espíritu, menoscaban sus virtudes y su bienestar espiritual, hacen que
haya reproches por la causa de Cristo y juicios temporalmente adversos a
ellos; sin embargo, serán guardados por el poder de Dios, mediante la fe
que produce salvación.
Génesis 12:1-3; Éxodo 19:5-8; 1 Samuel 8:4-7, 19,22; Isaías 5:1-7;
Jeremías 31:31 y siguientes; Mateo 16:18,19; 21:28-45; 24:22,31; 25:34;
Lucas 1:68-79; 2:29-32; 19:41-44; 22:44-48; Juan 1:12-14; 3:16; 5:24;
6:44,45,65; 10:27-28; 15:16; 17:6,12,17,18; Hechos 20:32; Romanos
5:9,10; 8:28-39; 10:12-15; 11:5-7, 26-36; 1 Corintios 1:2; 15:54-58;
Efesios 1:4-23; 2:1-10; 3:1-11; Colosenses 1:12-14; 2 Tesalonicenses
2:13,14; 2 Timoteo 1:12; 2:10,19; Hebreos 11:39; 12:2; 1 Pedro 1:2-5,
13; 2:4-10; 1 Juan 1:7-9; 2:19; 3:2.
XI. LA LEY Y EL EVANGELIO. Creemos que enseñan las Escrituras que: a) a
ley de Dios es la norma eterna e invariable de su gobierno moral, b) que
es Santa, Justa y Buena, c) que la única causa de la incapacidad de
cumplir los preceptos de ella, que atribuyen las Escrituras al hombre
caído, es la naturaleza pecaminosa de éste, y d) libertarnos de la cual,
y restituirnos mediante intercesor a la obediencia de la Santa Ley, es
un objeto de los principios propuestos en el Evangelio y también de los
medios de gracia relacionados con el establecimiento de la iglesia.
Mateo 5:17; Romanos 3:20,21,31; Salmo 119; Romanos 7:7,12,14; Romanos
8:7,8,16-23; 8:6-8; Juan 14:16,17,26,27; Romanos 8:2-4; 1 Timoteo 1:15.
XII. UNA ASOCIACIÓN VERDADERA. Creemos que una iglesia verdadera de
Cristo es: a) una congregación de creyentes en El, bautizados después de
una profesión de fe, b) unidos en las doctrinas del Evangelio,
comprometidos en mantener las ordenanzas conforme a las Escrituras, c)
reconociendo a Cristo como la única cabeza, tomando la Biblia como su
única regla de fe y práctica y d) cuyos oficiales bíblicos son pastores,
ancianos y diáconos/diaconizas.
Hechos 2:41,42; Apocalipsis 1:4; 22:16; Hechos 14:22,23; 20:6,7; Efesios
4:5,13; Mateo 28:20; 1 Corintios 11:23,24; Colosenses 1:18,19; 2:8-10;
Hechos 6:3-6; 14:23; Filipenses 1:1.
XIII. EL BAUTISMO CRISTIANO. Creemos que el bautismo: a) es la inmersión
en agua del creyente en Cristo, ejecutado por un administrador idóneo,
b) es efectuado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
porque tal es el mandato, c) que es símbolo de la sepultura y
resurrección de Cristo y de la vida del creyente, y d) que es un
requisito para gozar de los privilegios de la iglesia.
Mateo 3:13-17; Hechos 8:36-39; 19:3-5; Mateo 28:19; Hechos 2:38,39;
10:47,48; Romanos 6:3-5; 2 Corintios 5:17; Colosenses 2:12; Romanos 6:4.
XIV. LA CENA DEL SEÑOR. Creemos que la Cena del Señor es la segunda
ordenanza y a) que consiste en dos especies que son pan sin levadura y
vino, fruto de la vid, los que representan respectivamente el cuerpo y
la sangre de Cristo, b) que los participantes deben ser creyentes
bautizados que tengan la misma doctrina y que se celebra en la reunión
de la iglesia, y c) que la Cena conmemora el sufrimiento y la muerte de
Cristo hasta que vuelva.
Mateo 26:26-30; Lucas 22:19,20; 1 Corintios 11:26; Hechos 2:41,42; 20:7;
1 Corintios 11:18,26; 1 Corintios 11:23,26.
XV. EL DIA DEL SEÑOR. Creemos que: a) cada séptimo día es el reposo del
cristianismo, b) este día será consagrado para Dios y sus propósitos y,
por eso, c) el cristiano debe procurar abstenerse de todo trabajo
secular que no sea obra de misericordia o de necesidad, d) es una
preparación para el descanso que le queda al pueblo de Dios.
Juan 20:1, 19,26; Hechos 20:7; 1 Corintios 16:1,2; Éxodo 20:8; Hechos
20:7; Hebreos 10:24,25; Isaías 58:13,14; Mateo 12; 8-12; Lucas 14:3-6;
Éxodo 20:10; Hechos 13:44; Hebreos 4:7-11.
XVI. EL GOBIERNO CIVIL. Creemos que: a) el gobierno civil existe por
disposición divina para los intereses y el buen orden de la sociedad
humana, b) por los magistrados debemos orar, honrándolos en conciencia y
obedeciéndoles, excepto en aquellas cosas que sean opuestas a la
voluntad del Señor, único dueño de la conciencia y Príncipe de los reyes
de la tierra, y d) debe haber interdependencia de acción entre el Estado
y la Iglesia, siendo cada cual útil e importante en su lugar.
Mateo 17:24-27; Juan 19:11; Romanos 13:1-7; Mateo 22:21; Tito 3:1; 1
Pedro 2:13-17; Hechos 4:18-20; 5:29; Apocalipsis 17:14; Efesios 1:21,22;
1 Timoteo 2:1-5.
XVII. LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO. Creemos que: a) Cristo vendrá otra
vez en forma personal y visible, b) viene como ladrón en la noche,
porque no sabemos ni el día ni la hora, y c) que vendrá como juez porque
el día de la salvación habrá pasado.
Mateo 24:30; Juan 14:2,3; Hechos 1:11; Apocalipsis 1:7; Mateo 24:36, 39,
42,44; 25:13; 2 Tesalonicenses 1:6-10; Judas 1:14,15; Apocalipsis 22:12.
XVIII. EL JUICIO FINAL. Creemos que: a) cuando venga Cristo al mundo
otra vez se verificará el juicio, el que tiene por objeto premiar al
hombre según sus obras que surgen por fe, b) el hacer manifiesto su
carácter verdadero y hacer separación entre los redimidos y los
perdidos, c) todos estarán presentes en el juicio, y d) de este juicio
cada cual irá a su respectivo lugar.
Mateo 16:27; 1 Corintios 3:14; Apocalipsis 20:12,13; 22:12; Mateo
25:32-34; 13:41-43; Judas 1:15; Mateo 25:31,32; Romanos 14:10; 2
Corintios 5:10; 2 Tesalonicenses 1:6-10; Apocalipsis 14:9-11; 20:13-15.
XIX. EL CIELO Y EL INFIERNO. Creemos que hay dos lugares en que los
hombres habrán de morar después de esta vida: a) los redimidos vivirán
con Cristo en el cielo, b) los perdidos existirán en el infierno con el
diablo y sus ángeles, y c) tal existencia, sea en el cielo o sea en el
infierno, será eterna.
Mateo 25:34; Juan 14:1-6; Apocalipsis 7:9-15; 21:1-7; Mateo 25:41,46;
Lucas 16:22-24; Filipenses 1:20-23; Apocalipsis 14:10,11; 20:10; Isaías
33:14,16; Daniel 12:2; Mateo 18:8; 25:46.
XX. MAYORDOMIA. Creemos que Dios es la fuente de todas las bendiciones
temporales y espirituales; todo lo que tenemos y lo que somos se lo
debemos a El. Los cristianos tienen una deuda espiritual con el mundo
entero, un depósito santo en el evangelio, y una impelente mayordomía de
sus posesiones. Por tanto están bajo la obligación de servir a Dios con
su tiempo, sus talentos, y sus posesiones materiales; deben reconocer
que todo esto les ha sido confiado a fin de usarlo para la honra y la
gloria de Dios y para ayudar a otros. De acuerdo con las Escrituras, los
cristianos contribuyen regular y sistemáticamente, de manera
proporcional y liberal, para el extendimiento de la causa del Redentor
de la tierra. Una actitud de generosidad caracteriza a una persona que
ha comprendido la gracia y el regalo de Dios en Jesucristo.
Génesis 14:20; levítico 27:30-32; Deuteronomio 8:18; Malaquías 3:8-12;
Mateo 6:1-4; 19:21; 23:23; 25:14-29; Lucas 12:16-21,42; 16:1-13; Hechos
2:44-47; 5:1-11; 17:24,25; 20:35; Romanos 6:6-22; 12:1,2; 1 Corintios
4:1,2; 6:19,20; 16:1-4, 2 Corintios 8 y 9; 12:15; Filipenses 4:10-19; 1
Pedro 1:18,19 |
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