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Principios Doctrinales Bautistas
1 EL PRINCIPIO CRISTOLÓGICO
EL Señorío De Cristo.
Este es principio rector y fundamental de la Fe
cristiana (1 de Pedro 2:7), la piedra angular de toda la
doctrina bíblica. En torno a este principio giran los
demás.
El señorío de Cristo, además ser fundamental en la
teología, es una de la verdades más claras y eminentes
en toda la Biblia.
Su dominio eterno universal se detalla ya en el Antigua
Testamento. (Is. 9:6-7;Dan 7:14; Zac 9.10)
En los Evangelios fue evidente su autoridad sobre la
naturaleza y sobre los espíritus, y su Señorío sobre los
rituales religiosos. (Mat. 8:27; Mr.1:27; Lc. 6:5)
En los Evangelios fue evidente su autoridad sobre la
naturaleza sobre los espíritus y su Señorío los rituales
religiosos. (Mt. 8:27; Mr. 1:27, Lc 6:5).
Su autoridad en la Iglesia es incuestionable en la
teología neotestamentaria (Rm. 14.9; Col, 1:18; he. 1:4,
3:3 Ap. 1:11).
Cristo como Cabeza de la iglesia es una de las ideas mas
claras en la literatura paulina (ef. 1:22,4:15, 5:23,
Col. 1:18, 2:19).
Ahora bien algunas de las implicaciones prácticas de
este principio son las siguientes:
EL DISCIPULADO.
El cristianismo es una experiencia personal de primera
mano que consiste en conocer a una persona: JESUS, y
dejarse trasformar por el (Juan 1:35-42)siguiéndole,
imitándole y compartiéndole con otros cotidianamente (Lc.
9:23).
El cristianismo no es sólo acumulación de ciertas
información en el nivel intelectual, sino la vivencia
personal de Jesús en el creyente. Tampoco es sólo la
experiencia emotivo-sentimental que pregonan los
“espiritualistas”, sino un proceso integral de
trasformación de un se humano a la imagen de Jesús (Ef.
4:13).
LA IGLESIA EL CUERPO DE CRISTO
Por muy atractivo que parezca cualquier movimiento
religioso en estos días de efervescencia y de búsqueda
de la “excelencia” y los “números”, los bautistas no
debemos perder de vista que la cabeza de la iglesia es,
y será siempre, cristo.
Nuestra fe es una Fe Cristo céntrica y en consecuencia
nuestra dinámica eclesiástica es Cristo céntrica, Cuando
practicamos la democracia no nos preguntamos que es lo
que la mayoría quieren sino que es lo que nuestro Rey
Jesús quiere y nos unimos a El en mayoría.
Toda iglesia bautista está gobernada por Jesús. (Efs.
4:15).
LA ETICA CRISTIANA
El buen comportamiento de los creyentes cristianos
bautistas no debe ser el resultado de la aceptación de
un conjunto de reglas y normas (prohibiciones y
mandatos), sino más bien el resultado del sometimiento
de la voluntad a la Soberanía del Señor. Hay una gran
diferencia entre portarse bien para estar con Jesús y
portarse bien porque se está con Jesús. Hay creyentes
religiosos y legalistas que viven una ética fría y
costumbrista; se enorgullece de las muchas cosas malas
que han dejado de hacer porque se han sometido a
preceptos a través de una disciplina férrea y han
conseguido vidas “intachables”. Sin embargo, se
encuentran tan lejos de Cristo al Señor como cerca de
los fariseos.
La cumbre de la ética cristiana que se expresa en LA
REGLA DE ORO (Mt. 7:12) no nos desafía a dejar de hacer
cosas malas, sino que nos desafía a HACER EL BIEN, y eso
no se logra con disciplina o con una férrea disposición
a seguir reglamentos, si con AMOR, mismo que sólo puede
provenir de una relación intensa con aquel que es el
amor en persona: Jesús.
Otras implicaciones que sólo mencionaremos de este
principio son:
LA ECONOMIA CRISTIANA
El cristiano bautista sabe que no es dueño de nada,
puesto que todo lo que es, sabe y tiene le pertenecen al
Soberano Señor y debe usarlo para El (1 Pedro 4:10).
LA ECOLOGIA CRISTIANA
El cristiano bautista entiende su relación con la
creación en tanto que reconoce a Jesús, su
Rey, como Creador de todo cuanto existe (Salmo 24:1).
Así pues, este principio fundamental que emana de Biblia
y que da identidad a nuestra iglesia debe ser entendido,
reflexionado, enseñado una y otra vez a cada convertido
y cumplir así la demanda bíblica.
“para que si me tardo, sepas cómo te conviene conducirte
en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo,
columna y fundamento de la verdad” 1Tim. 3:15
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