Una cita con mi vida de Cecelia Ahern

El otro día, antes de irme a hacer un ultrasonido obstétrico en uno de los laboratorios más importantes del país, pasé a una librería para adquirir uno de los nuevos libros de mi autora irlandesa favorita: Cecelia Ahern. Estrictamente no es un libro nuevo, pero acababan de traducirlo al español así que sin pensarlo, lo compré aunque me gastará todos mis ahorros.

 

Una Cita Con mi Vida cuenta la historia de Lucy, una mujer que ha recibido muchas cartas por parte de la persona más importante, su vida, para concretar una cita. Ella no quiere asistir, a decir verdad ni siquiera abre la correspondencia ya que ella siente que su vida es magnífica y no tiene por qué visitar a su vida y atar algunos cabos sueltos o ponerse al corriente.

Lucy tiene un trabajo como traductora donde miente que sabe español, vive en un departamento con un gato que no debe tener, aún ama al hombre que la dejo hace dos años, pero que la historia contada fue que Lucy fue quien lo abandonó, sus amigos saben de ella solo lo que Lucy desea contar y no tiene una buena relación con su familia.

Es una chica mentirosa, floja y se enajenada con lo que hace o no hace su ex pareja. En el trabajo miente y la relación con su padre se cae a pedazos, pero su vida es hermosa y por lo tanto no entiende el por qué su vida quiere una cita con ella.

Cuando decide aceptar la reunión poco a poco comienza a darse cuenta de lo mal que está y de cómo tiene abandonada a su vida, un hombre cuyo aspecto es de lo más desvanecido, casi como si se tratara de un pordiosero.

Para poder convivir hacen un pacto, por cada mentira que Lucy diga, su vida, apodado como Cosmos tendrá que decir una verdad. Esto le causará muchos problemas a una persona acostumbrada a mentir para ocultar todas sus desgracias y aunque al principio no se podían ver ni en pintura, poco a poco se empiezan a llevar bien, a quererse y a aceptarse, total, los dos son uno mismo.
A pesar de que la historia tiene muchas incertidumbres y dudas que no se responden, la trama es magnífica y sumamente te dulce. ¿Cuántas veces hemos dejado nuestra vida de lado para enfocarnos en el trabajo y en quedar bien con las personas? ¿Cuántas veces nos hemos abandonado y no leemos las señales que la vida nos deja en el camino? ¿ Cuántas veces hemos culpado a la vida por el cómo nos trata sin ponernos a pensar que ella quiere lo mejor para nosotros pero no le hacemos caso? Una cita con mi vida hará que recapacites ante estas preguntas y ante muchas más.

Las señales siempre están, a veces no tan claras como nos gustaría, pero la vida nos pone todas esas oportunidades, sólo es cuestión de verlas y aceptarlas, la vida quiere que nosotros seamos felices, desea nuestro bienestar.

Vida y Balance

Como experto en nutrición estaba preparando un escrito mientras veía los departamentos en zona esmeralda, estaba preocupado porque mis chicos del gym estuvieran al 100 y lograrán sus objetivos así que había que partir de que lo que sí nos consta es que el sobrepeso y la obesidad son cosas distintas. Aunque ambos se definen como «una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud», la obesidad es una enfermedad donde los niveles de grasa en el organismo exceden el grado normal. El sobrepeso es sólo un ligero aumento de ésta.

El parámetro inconfundible es índice de masa corporal IMC, el cual consta en el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros. ¿Qué quiere decir esto? Que nuestra preocupación no debe estribar en cuánto marque nuestra báscula, sino la relación que éste guarda con tu estatura y tu complexión. Mantener un peso ideal no es cuestión de caprichos, es necesario para una salud óptima. Por eso, a continuación te presentamos los alimentos que puedes consumir entre comidas para hacerte más fácil mantener tu peso.

Frutos secos

Además de ser una importante fuente de grasas buenas, nos aportan minerales, vitaminas y proteínas vegetales. Su gran aporte de fibra nos ayuda a mejorar la digestión y su alto grado de antioxidantes mejora la salud de nuestra piel, refuerza nuestro sistema inmunológico y nos protege contra enfermedades del corazón. Un puñado al día (30 gramos) puede ser suficiente

Yogur natural

Además de delicioso, el yogur es una buena fuente de vitaminas B. Además, nos proveen de algunas bacterias que combaten infecciones digestivas mejorando nuestra flora intestinal. No hay que caer en el engaño y consumir siempre los productos que se consiguen en el centro comercial, ¿por qué? Normalmente están llenos de azúcar y colorantes que no son tan benéficos.

Gelatina baja en azúcar

Según lo indica la OMS, la ingesta de azúcar diaria debe ser menor al 5 % calórico. Las gelatinas tradicionales que encontramos en los supermercados suelen tener un alto contenido de azúcares que superarían esta cifra. Si te es imposible hacer gelatinas naturales, puedes buscar las que son bajas en azúcar. El colágeno contenido en estos alimentos, ayuda a mejorar la piel, el cabello, las uñas, además de ser una opción variada para que evites la monotonía.

Frutas

Además de ser una opción dulce que te facilitará eliminar de tu dieta las azúcares refinadas, las frutas aportan minerales, fósforo, vitamina C, potasio. Ácido fólico, vitamina A, fibra y otras muchas propiedades no sólo buenas sino necesarias para tu salud. Los especialistas aconsejan que sean al menos 5 al día. Sólo recuerda que es mejor no comerlas en exceso durante la noche y que siempre es preferible una fruta entera a un jugo o licuado, ya que este proceso disminuye sus propiedades.

Verduras

La mayoría aportan grandes beneficios a nuestra digestión, nos proveen de vitaminas A, B y C y son ricas en minerales y antioxidantes. Al ser una fuente de calorías bajas y altos beneficios, no hay una medida establecida para comer. Pueden funcionar perfecto como un snack o agregarlo a todas tus comidas como parte de una ensalada.

El té es una de las mejores opciones y de las más versátiles; lo puedes consumir caliente o frío, y tienes una amplia variedad de sabores para elegir. Fortalecen el sistema inmunológico, son una importante fuente de antioxidantes, ayuda a mejorar la circulación por lo que reduce las enfermedades cardiovasculares; procura endulzarlo con miel para que no sumes azúcares.

Agua

Es un punto polémico y tal parece que nadie se pone de acuerdo en cuánta cantidad de agua debe beberse al día pero beber al menos dos litros no representa problemas.

¿Por qué hacerlo?

+ Nuestro cerebro avisará a nuestro cuerpo que no tiene que almacenar comida

+ Ayuda a regular nuestros niveles de azúcar en la sangre

+ Los niveles de glucosa y colesterol se mantienen más estables

+ Nos hace ser más organizados

+ Nos ayuda a no comer cosas inadecuadas

Lo recomendable es que realice estas comidas cada tres horas y ninguna de ellas exceda las 50 y 70 kcal. Pues según expertos, nuestro cuerpo espera recibir alimentos aproximadamente cada tres horas. De no suministrarlo, nuestro cerebro interpreta que hay falta de alimento, por lo que al comer almacena toda la ingesta calórica que puede. Esta reserva es almacenada como grasa.

Museos CDMX

Los museos, por ejemplo, son  espacios que por dentro y fuera no dejan de recordarnos lo que es la verdadera belleza arquitectónica: la fusión de un diseño exquisito y una funcionalidad perfecta, algunos con fabricación de estructuras metálicas complejas, pero siempre obedeciendo a lo estético y hermoso.

Entre todas las riquezas mexicanas se encuentra el diseño y valiosa construcción de museos, misma que se remonta al inicio del siglo pasado. Uno de los mayores exponentes de la arquitectura moderna, enfocada en la creación de espacios destinados al arte y la cultura, fue Pedro Ramírez Vazquez. Al cual debemos el imponente inmueble que todo conocemos como Museo Nacional de Antropología, en Chapultepec. Espacio, que además de ser una referencia mundial, se ha convertido en un símbolo de arquitectura mexicana contemporánea.

Museo Nacional de Antropología (1964) – Pedro Ramírez Vázquez

Otra de las piezas mundialmente reconocidas y de mayor admiración para los mexicanos, es el Museo Soumaya, que el empresario Carlos Slim fundó en Plaza Carso y dejó en manos del arquitecto mexicano Fernando Romero. Su construcción costó mil millones de pesos, aproximadamente, y ocupa una superficie de 22 mil metros cuadrados.

Museo Soumaya Plaza Carso (1994) – Fernando Romero

En Tacubaya se encuentra la Casa-Taller de Luis Barragán, ex-residencia del arquitecto Luis Barragán Morfín, durante los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial. Hoy, este espacio se encuentra restaurado, representa una obra maestra del desarrollo del movimiento moderno y de la influencia de Barragán en la arquitectura mundial; además de ser el museo que expone el taller arquitectónico de su creador.

La Casa Luis Barragán  (1948) – Luis Barragán

Uno de los edificios más importantes de arquitectura ecléctica es el del Museo Nacional de Arte (Munal), mismo que lleva construido más de 100 años. Éste es una de las construcciones que Porfirio Díaz mandó realizar durante su mandato; Silvio Contri –arquitecto italiano– fue a quien el general eligió para llevar a cabo la imponente y compleja obra, la cual fue inaugurada como el Palacio de Comunicaciones antes de convertirse en el Munal.

Museo Nacional de Arte (1911) – Silvio Contri

En el 2008, Teodoro González de León abrió las puertas del Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC. Este edificio se creó como un espacio de luz para el arte; su forma y tecnología provoca al espectador y le regala una visión distinta –más dinámica, didáctica y poderosa– a la de los museos tradicionales.

Museo Universitario Arte Contemporáneo (2008) – Teodoro González de León

La transformación en el diseño de los museos ha sido notoria, a partir de figuras como Pedro Ramírez Vázquez o Teodoro González; tanto en el diseño de los edificios, las colecciones y el mobiliario han sido creadas y elegidas a partir de perspectivas nuevas y diferentes. De hecho, el trabajo de estos y otro arquitectos mexicanos transformó, a nivel mundial, el diseño arquitectónico de los museos.

La administración del tiempo

El fin de semana es un momento, o una serie de días, en los que uno debe invertir bien su tiempo y no gastarlo en actividades poco provechosas para nosotros mismos, algo que la mayoría de los seres humanos tenemos una capacidad extraordinaria de conseguir cuando se nos presenta la oportunidad.

Muchos individuos viven pensando en el fin de semana y contando los segundos restantes en el reloj y en calendario para que éste llegue y descartando toda posibilidad de extraer placer del deber, siendo éste, en mi punto de vista, uno de los placeres más gratos que hay, cuando uno sabe que extraer de las experiencias de cada día en vez de desperdiciar nuestras oportunidades para prosperar más grandes, las cuales, por lo general, provienen de los días entre semana y pocas veces ocurren durante los fines de semana, aunque debemos también saber muy bien que todo puede pasar y todo sucede de acuerdo a como actuamos.

Muchos individuos empleamos nuestras energías y vitalidad en cosas equivocadas en un gran número de ocasiones, cosas que por lo general la vida no perdona y siempre cobra factura de una u otra manera.

Sin embargo, también debemos de saber que no importa cuántas veces actuemos de una manera equívoca, siempre habrá oportunidad para cambiar y para actuar de una mejor manera, para así sacar el mayor provecho de este pequeño instante al que llamamos vida.

Aunque la mayoría de los individuos en muchas partes del mundo viven esperando el fin de semana, es lamentable como actuamos cuando éste llega, pareciendo que queremos a toda costa hacer el peor uso de aquellos dos días que tenemos cada semana para dedicarlos a nosotros mismos y a lo nuestro.

Parece que se nos olvida, aunque muchas veces sí se nos olvida, el hecho de que el fin de semana está diseñado para pasarlo con nuestra familia y recargar energías para poder funcionar adecuadamente durante la semana.

Para muchos de nosotros, especialmente para aquellos quienes somos relativamente jóvenes, el fin de semana no significa nada más que ver a nuestros amigos e ir de fiesta viernes y sábado, para el domingo sentir un brusco bajón, donde sentimos que morimos por el malestar de la resaca, un malestar que puede durar hasta media semana, donde nuestra productividad por supuesto reduce hasta un 50% y nuestra salud se ve fuertemente lastimada a medida que pasa el tiempo y las fiestas.

Naturalmente, no digo que no debemos llevar a cabo estas actividades, sino que debemos hacerlas con moderación y de vez en cuando, ya que si hacemos esto, dichas actividades pueden ser de buen provecho para nuestra vida.

De hecho, he comprobado  que entre más esporádicas sean estas actividades, más se disfrutan y aquel sentimiento de culpa y depresión dominguera no llegará, sino que sucederá todo lo contrario.

Recordemos que vida solo tenemos una y debemos de administrar nuestras actividades de manera razonable.

El viernes, al finalizar mi día con nuestros socios de factoraje financiero, planeo hacer un buen uso de mi fin de semana.

Formas originales de consentir a futuros papás

Cuando tu mejor amiga te dice que está embarazada o tu hermano anuncia que va a ser papá, seguro brincas de alegría junto con ella o él y además de la tradicional felicitación, dices algo como “Cuenta conmigo para todo”.

No se trata sólo de una frase hecha, que se dice por compromiso; en verdad te ves cargando a tu futuro sobrino o haciendo de niñera para tu primer ahijado. Y, claro está, de inmediato comienzas a ahorrar para comprarle ese lindo suéter de cashmere que acabas de ver en una tienda.

El famoso baby shower nos da la ocasión para consentir a los nuevos papás, con toda clase de tiernos detalles para el bebé; desde ropita y juguetes, hasta cosas más prácticas, pero igualmente bienvenidas, como juegos de baño o pañaleras con accesorios.

Sin embargo, conforme avanza el embarazo y el momento del parto se acerca, preparativos como la ropa o los accesorios dan paso a necesidades más inmediatas y ayudar a los futuros papás a satisfacerlas también puede ser una buena forma de obsequiar y consentir a la familia.

Estas son algunas ideas de “regalos” muy originales y útiles que puedes hacer a los nuevos papás, en el momento en que más lo necesitarán:

Un viaje al hospital

Si tienes la disponibilidad, vives cerca de tus amigos o familiares y realmente podrás salir corriendo en cuanto te llamen, un gran regalo que puedes hacer a los futuros papás es el llevarlos al hospital cuando llegue el momento del parto. Si no tienen auto propio, la oferta será como caída del cielo y aun si lo tienen, a veces la pareja se pone más nerviosa que la mamá y apenas si logra recordar cómo conducir.

Idas al súper

Si hacer las compras para una familia ya es pesado en condiciones “normales”, imagínatelo con nueve meses de embarazo o con un bebé de meses. Aunque sea de vez en cuando, tus amigos o familiares agradecerán que les llames para ver si necesitan algo del súper. No tienes que dedicar un día especial para ello; puedes aprovechar cuando hagas tus compras, siempre que tengas formas de trasladarte y llevar las cosas fácilmente.

Una tarde con los niños

Si el bebé que está por llegar o acaba de nacer no es el primero, los padres ya tendrán cierta experiencia en los preparativos y necesidades que deben satisfacer. Pero también tendrán más trabajo, desde los cuidados básicos para los otros niños, hasta las atenciones y apoyo para que no se sientan desplazados con la llegada del hermanito. Si tienes tiempo y carisma para los niños, una buena propuesta para los papás es ayudarles a cuidar a sus peques cuando lo necesiten. Tal vez no tengan con quién dejarlos al ir al hospital, así que realmente les salvarías la vida si estás disponible y puedes pasarte por su edificio de departamentos en la Condesa para cuidarlos. Otro gran detalle que puedes tener en este sentido es que cuando vayas a conocer al bebé, lleves un obsequio para los hermanos mayores.

Atención a familiares y amigos

Cuando llega el momento del parto, la atención de familiares, amigos y conocidos se concentra en saber si ya nació el bebé, cómo están él y la mamá y si ya pueden ir de visita. Esto se traduce en una lluvia de mensajes y llamadas que la pareja simplemente no puede atender. Así que otra buena forma de apoyar a los nuevos papás es manteniendo a sus contactos informados y ayudándolos a gestionar el complicado fenómeno de las visitas.

Lo que unas vacaciones pueden hacer por tu salud

Este inicio de año ha sido uno particularmente difícil en la oficina. Y no precisamente porque los gasolinazos, los conflictos internacionales y la descomunal subida del dólar nos hayan afectado demasiado; si bien nadie ha salido indemne ante tales circunstancias, nuestras finanzas y nuestra cartera de clientes han resultado lo suficientemente saludables y el panorama no se perfila muy desalentador.

Lo que nos ha tenido a todos en jaque durante estas dos semanas ha sido el virus de la gripe, que en esta ocasión atacó ferozmente a varios de los colaboradores, incluyendo a un servidor. Por fortuna ya vamos saliendo, pero la verdad es que la situación nos alarmó bastante, al punto de que tomamos diversas medidas de seguridad y prevención.

Algunos optaron por comprar un seguro médico, ya que constataron las graves carencias del Seguro Social, así como las muchas limitaciones de sus servicios. Otros nos tomamos más en serio eso del estilo de vida saludable, así que nos apresuramos a reservar consultas con el nutriólogo, para llevar una mejor alimentación, y también a inscribirnos al gimnasio, ahora sí, con la firme intención de asistir.

Un compañero, quien necesitó un par de semanas y al menos tres tratamientos para recuperarse, hizo algo que, en principio, me pareció un poco extraño. Cuando estuvo de regreso en la oficina, totalmente recuperado, noté que invertía parte de sus recesos en hacer búsquedas como “viajes por la república mexicana”, “hoteles en Cancún” o “vuelos baratos”.

Digo que tal comportamiento me pareció extraño, porque mientras todos hacíamos búsquedas relacionadas con el cuidado de la salud, él ya tenía la mente en las próximas vacaciones. Un día, cuando coincidimos en la salita del café, comenzamos a platicar y me explicó el motivo por el cual había estado tan concentrado en la búsqueda de viajes.

Me dijo que cuando fue al médico que al fin le dio el tratamiento adecuado, el especialista le preguntó, entre otras cosas, cuál había sido la fecha de su último viaje de vacaciones. Mi colega se sorprendió al tener dificultades para responder, pues le costaba trabajo recordar la última ocasión en la que había viajado tan sólo por placer.

El médico le dijo que esa situación de estrés y falta de descanso, junto con otras condiciones adversas, había causado que sus defensas estuvieran muy bajas y por ello el virus de la gripa, que normalmente podría tratarse con antihistamínicos, vitaminas y reposo, estaba atacando con fuerza y se resistía a varios medicamentos.

El doctor también le recomendó que, en cuanto tuviera la posibilidad, se tomara unas buenas vacaciones, pues unos días de relajación, esparcimiento y abandono de la rutina, pueden hacer mucho por la salud.
Uno de los principales beneficios de viajar es el cambiar de ambiente y salir de la rutina. Esto no sólo significa que podríamos pasar de un clima frío a uno más cálido y agradable, o bien a uno menos contaminado, sino que por unos días podemos entrar en un ritmo de vida distinto, en el que no lidiamos con las mismas preocupaciones o factores que detonan el estrés.

Al viajar también tenemos más actividad al aire libre; desde el simple hecho de caminar para visitar un sitio arqueológico o un museo, hasta nadar en el mar o en la alberca. Si bien esto no sustituye a una rutina diaria de ejercicio, sí es mucho mejor que pasar la mayor parte del día sentado y hasta puede servir de motivación para continuar con las prácticas deportivas a nuestro regreso.

Por último, está el hecho evidente de que los viajes de placer relajan. Aunque también hagamos muchas actividades y hasta tengamos un mayor cansancio físico, éste sin duda es de otro tipo, pues no es lo mismo el agotamiento resultante del estrés y el exceso de trabajo, que a veces no nos permite siquiera dormir bien, que un cansancio resultante de surfear en el mar, ir de excursión o practicar montañismo. Si bien esto último tiene un mayor impacto físico, ese gasto de energía nos dispone a descansar mejor, lo cual, a su vez, nos permite recuperar la energía.

Así que ahora entiendo mucho mejor a mi colega y estoy dispuesto a seguir su ejemplo. Este año, no dejaré pasar mis vacaciones.

Si ser mejor es tu propósito…

Estamos en los primeros días del año y es posible que, para este momento, ya nos hayamos enfrentando a las primeras adversidades de un ciclo incierto.

Es muy probable que con el regreso a clases te tocaran los primeros embotellamientos o las primeras batallas por un espacio en el transporte público. También puede que los días de frío intenso te dejaran con una gripe o que al pesarte, después del Guadalupe-Reyes, la báscula te diera uno de los primeros disgustos del año.

Todo lo anterior, sin mencionar los “gasolinazos”, los conflictos internacionales, la cuesta de enero y la inminente toma de posesión de Donald Trump.

Pero, si a pesar de tantas malas noticias te afianzas en el optimismo y piensas que, por lo menos en terreno personal, harás todo lo posible por que las cosas marchen bien, vas por el camino correcto. Cuando más difícil se presenta el panorama, mayor debe ser la confianza en nosotros mismos.

Si el crecimiento personal está entre tus propósitos para este año, probablemente ya tienes alguna idea de hacia dónde orientar tus esfuerzos o de cuáles son las áreas que debes mejorar. Pero si todo lo que anotaste en tu lista es la vaga idea de “ser mejor”, necesitas concretar tus intenciones, para que al final del año no termines con una decepción.

Cuando pensamos en “ser mejores”, tendemos a fijarnos expectativas que a veces sobrepasan, por mucho, no sólo nuestras capacidades, sino lo humanamente posible. Nos imaginamos como los profesionales y compañeros de trabajo que siempre tienen la solución acertada o que nunca se enfadan y protestan; como los amigos que siempre están ahí, dispuestos a darlo todo por los seres queridos, o bien como los hijos, padres o esposos perfectos.

Pero por más nobles que sean todas las intenciones como las anteriores, la realidad es que somos humanos y en algún momento fallamos, nos equivocamos o perdemos los estribos. Ahora bien, esto no quiere decir que debamos adoptar una actitud conformista y renunciar al anhelo de ser mejores. A lo que me refiero es a que podemos delimitar mejor nuestras expectativas, para trabajar aspectos concretos, en los que sí podamos identificar un avance.

Estas son algunas ideas de cómo hacerlo:

  1. Concéntrate en un ámbito específico y piensa qué más podrías lograr en él

Si se trata del ámbito laboral, por ejemplo, pregúntate qué te gustaría cambiar de tu situación actual o qué metas te gustaría lograr; ¿conseguir un ascenso?, ¿ganar más?, ¿incrementar tus conocimientos? Ordena tus prioridades, identifica qué puedes hacer para conseguirlas y considera incluso si un esfuerzo podría ayudarte a lograr varios objetivos. Por ejemplo, si eres un profesional de la salud y quieres incrementar tus conocimientos, mejorar tu posición y recibir un mejor sueldo, tu opción podría ser tomar un curso de actualización o un diplomado en la Academia Nacional de Medicina.

  1. Considera las principales dificultades del año anterior y trata de encontrar su origen

A veces, los problemas que llegamos a tener, por muy distintos que parezcan, emanan de una fuente común. Ésta puede ser una actitud o un hábito, que nos arrastra a todo tipo de situaciones negativas, sin que no demos cuenta. Un ejemplo puede ser el levantarse tarde, lo cual puede acarrearte desde problemas de salud, porque nunca te da tiempo de desayunar, hasta conflictos laborales, porque siempre llegas tarde. Identifica esa costumbre problemática y trabaja para cambiarla.

  1. Examina tus distintos entornos e identifica lo que no te permite funcionar en ellos

Por “entornos” puedes entender tu círculo de amigos, tu ambiente de trabajo, tu familia y relaciones cercanas o tu hogar. Si has tenido problemas o te sientes incómodo en uno o en varios de ellos, busca la causa del problema y enfócate en solucionarla.

Tal vez te parezcan metas muy sencillas o restringidas, pero conforme las alcances, podrás afianzarlas y fijarte otras. Y al llegar al final del año, tendrás la satisfacción de contar tus logros.

Calzado para diabéticos. Si te queda bien, llévatelo

Cuando se trata del cuidado de las heridas de una persona diabética, el calzado es uno de los elementos más importes a cuidar, por lo que la evaluación del calzado es vital para evitar cualquier contingencia de riesgo.

Sí, así de contundente y delicado es el tema del calzado para los diabéticos

Los médicos saben lo devastador que resulta una amputación para los pacientes diabéticos y lo más triste de este caso es que alrededor de un 50% de las amputaciones del pie diabético es un resultado directo por llevar un calzado inadecuado.

¿Sorprendido?

Desafortunadamente esta cifra asombrosamente es real.

La buena noticia es que está, paradójicamente hablando, en nuestras manos el poder hacer algo al respecto, esto es, si se consigue que una persona con pie diabético use zapatos apropiados, podemos pensar en contrarrestar una posible afectación que lleve a la persona a una terrible amputación y pertenecer en la medida de lo posible del otro lado de las estadísticas.

Por lo anterior, es vital que una persona diabética tome en serio y con mucha responsabilidad, lo que se coloca y usa en sus pies, desde calcetines hasta su calzado.

Por ello es importante que sea capaz de evaluar adecuadamente los patrones de ajuste y desgaste del calzado que desee adquirir.

En este caso, será el médico que apoye en este proceso de observación por lo que para comenzar se le pide al paciente que use los mismos zapatos durante el periodo de una cita a otra.

En esta evaluación, el paciente debe estar consciente de que está siendo evaluado, por lo que debe considerar ser responsable y solo usar el mismo calzado para este análisis ya que de esto dependerá el prevenir una lamentable ulceración del pie o el llegar a una amputación.

Ahora bien, ¿qué es lo se observa durante esta evaluación?

Los dedos del pie no deben estar limitados, esto es, el calzado cerrado debe imitar a la perfección la forma del pie y los dedos deben moverse libremente.

Aquí es fundamental evaluar con mucho detalle a aquellas personas que tienen alguno de sus dedos más puntiagudo que el resto o tienen muy abiertos sus dedos.

Lo ideal es que el calzado ofrezca un ajuste firme y ajustado, tomando en cuenta que deberá existir 1 cm entre el dedo más largo y el extremo del zapato, esto cuando el paciente está de pie. Con este margen se evitará la presión en la parte superior de los dedos o en las uñas de los pies.

Los talones deberán tener una altura de 2.5 cm ya que cuanto más alto sea el talón, mayor será la presión sobre el tendón de Aquiles. Esto puede conducir a una mayor formación callosa y por consiguiente ulceraciones.

De ahí que es importante mantener un talón firme en donde se sostengan ambos lados del talón entre el pulgar, el índice y el empuje. Si el talón se comprime, no dará al paciente suficiente apoyo al caminar.

Es importante que el calzado pueda tener cordones, hebillas o elásticos para mantenerlos en su lugar, obviamente sin que esto lastime la piel.

Otro punto a evaluar también es el que el calzado no roce la parte superior de los dedos, ya que esto puede aumentar la posibilidad de formación callosa o ulceración.

Por último y no menos importante, es contar con un calzado con amortiguación, para absorber el choque y reducir la presión sobre los pies junto con un material que ayude a respirar al pie, por lo que habrá que evitar aquél calzado hecho a base de plástico o de vinilo, ya que pueden fomentar las infecciones por hongos.

Como notarás, no es difícil contar con un calzado que ayude a tu pie a que se mantenga libre de callosidades y ulceraciones además de que te brindará confort y tranquilidad.

No es por ser aguafiestas pero, ¿ya te pesaste?

¡Ah, la Navidad! Para muchos es la época preferida del año, por sus fiestas, sus luces, su espíritu de armonía y generosidad (al menos en teoría) y, por supuesto, sus manjares y bebidas.

Respecto a esta última cuestión, es bien sabido que diciembre se asume como el mes de los excesos en muchos países occidentales. En México, el caso es particularmente especial, porque las celebraciones se inauguran el 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe. De ahí que nuestra temporada navideña sea popularmente conocida como el “Maratón Guadalupe-Reyes”.

Después del 12 de diciembre, fecha que también eligen algunas empresas para organizar la tradicional comida de fin de año, aguardamos el inicio de las Posadas el día 16. Y para que esos cuatro días que hay en medio no se queden “huerfanitos”, inventamos el concepto de la pre-posada, lo cual no es más que una fiesta que nos da la ocasión de reunirnos, celebrar, comer y hacer de diciembre “el viernes del año”.

Está muy bien divertirse, descansar, reencontrar a la familia y los amigos, y deleitar el paladar. También es muy loable, aunque siempre ingenuo, el propósito de que ya en enero comenzaremos la dieta y la rutina de ejercicios. Sin embargo, debemos comprender que alimentarnos de manera balanceada no significa darnos tremendos atracones en diciembre y matarnos de hambre en enero. Nuestro cuerpo no funciona así y todos los excesos en los que caigamos durante la temporada navideña, o en cualquier otro momento, eventualmente nos pasarán factura.

Según datos de la Secretaría de Salud, los mexicanos llegamos a subir hasta tres kilos, a causa de las posadas, las cenas y los recalentados decembrinos. Parece poco y algo que fácilmente bajaremos después de arduas sesiones en el gimnasio. Sin embargo, la cosa no es tan sencilla.

El organismo se habitúa rápidamente, tanto a las prácticas saludables como a las perjudiciales; de hecho, estas últimas son más fáciles de adquirir, pues implican sensaciones placenteras (comer lo que nos gusta, despertarnos más tarde o reducir el esfuerzo físico). Si pasamos varias semanas comiendo alimentos ricos en grasas y azúcares, olvidándonos de las frutas y verduras frescas, y evitando el ejercicio, el cuerpo se acostumbrará a ello y le será difícil retomar el estilo de vida saludable.

Dirás que todo se soluciona con fuerza de voluntad y en parte es cierto. Pero algunos organismos son más vulnerables a estos cambios en la alimentación y pueden desarrollar una auténtica adicción a los azúcares, los carbohidratos o las grasas.

Grave también es la situación de las personas con enfermedades crónicas, como la diabetes. Si un paciente con esta enfermedad se descuida en la temporada de fiestas, no sólo tendrá que lidiar con unos cuantos “kilitos de más”, sino que al iniciar el nuevo año podría enfrentar problemas como la retinopatía diabética, debido a la drástica subida de azúcar.

Por todo lo anterior y, en verdad, si ánimo de arruinarte lo último del “Guadalupe-Reyes”, te pregunto, ¿estás controlando tu alimentación y tu peso en esta temporada? Si es así, felicidades; ya tienes una razón más para celebrar el 31 de diciembre. Si no, todavía estás a tiempo de disfrutar los manjares de la temporada sin que ello implique un descontrol para tu metabolismo.

Te dejo algunas sugerencias para que puedas lograrlo:

  • Prepara platillos saludables. El sabor no está peleado con la buena alimentación. Nuestra gastronomía tiene platillos ricos en vitaminas, proteínas y grasas saludables, que además son una delicia. La cocina vegetariana es otra opción saludable, especialmente para quienes no pueden consumir carne roja. Y si no puedes resistirte a los platillos tradicionales, utiliza ingredientes saludables, como margarina o aceite vegetal en vez de mantequilla, crema baja en grasas y poca sal.
  • No dejes de hacer tus tres comidas. No desayunar para darte un atracón en la comida o la cena es lo peor que se te puede ocurrir porque, en efecto, terminarás por ingerir más de lo que debes en una sola comida y tu cuerpo tardará más en metabolizar toda esa energía. Si tendrás una comida o cena en las que habrá mucho por probar, toma un desayuno ligero, rico en fibra y después algún refrigerio de frutas o vegetales frescos. Esto no evitará que comas con gusto, pero sí te ayudará a moderarte.
  • Mantén tu rutina de ejercicios. Y si no la tienes, ¡empieza una! Si las fiestas y ocupaciones del mes no te dejan tiempo para el gimnasio, al menos camina en vez de usar el auto; usa las escaleras y no el ascensor; busca rutinas de ejercicio sencillas, que puedas hacer en casa. En fin, no pierdas tu activación física con el pretexto de las fiestas.
  • Las desveladas son otro clásico de la temporada, pero también son ocasiones propicias para comer de más e impedir que el organismo lleve a cabo sus funciones normales. No digo que te pierdas todas las fiestas, pero sí que combines las inevitables desveladas con varias noches de buen descanso. El sueño tampoco se repone, pero es mejor que la desvelada sea ocasional y no sistemática.

Como verás, cultivar los buenos hábitos no es imposible ni particularmente difícil. Cuídate y ten un muy feliz Año Nuevo.

Ideas para empezar el año

Estamos en la recta final de 2016, un año que muchos calificaron como el peor que se ha vivido en lo que va de la centuria, debido a todas las pérdidas, crisis y conflictos que ocurrieron.

Sin embargo, la mayor parte de la humanidad aún tiene ganas de celebrar y mantiene la esperanza de que con esfuerzo, trabajo y acaso un poco de suerte, logrará revertir todos los pronósticos nefastos que ya se anuncian para 2017.

Como bien sabemos, una de las tradiciones con las que se recibe al nuevo año es la de hacer propósitos que impliquen alguna mejora en nuestras vidas y que esperamos cumplir a lo largo del ciclo que comienza.

Muchos hacen listas y las guardan en algún lugar especial; otros se limitan a mantener esos propósitos en la mente; pero el caso es que la mayoría de las personas quieren iniciar el año con algún nuevo objetivo por cumplir.

Lo anterior es importante, pues aunque suene un tanto ingenuo, las metas y expectativas son algunas de las cosas que nos mantienen activos y nos impulsan a seguir adelante. Cuando llegamos a un punto en el que nuestros principales objetivos se han cumplido, debemos valorar la trayectoria que hasta el momento hemos seguido y fijarnos nuevas metas; de lo contrario, la existencia comenzará a vaciarse de sentido y llegará el momento en que sucumbiremos ante la apatía.

Es por esto que la tradición de los propósitos de año nuevo me parece muy valiosa; pero no así la infortunada tradición, que también se cumple puntualmente cada año, de abandonar esos propósitos conforme pasa el tiempo.

Las membresías del gimnasio sólo se utilizan los primeros meses del año; la dieta también suele mantenerse las primeras semanas, cuando todavía estamos en shock por el peso que ganamos. El propósito de pasar más tiempo con la familia o los amigos se va dejando cuando aparecen los primeros conflictos o cuando permitimos que el trabajo nos consuma de nuevo.

En fin, el caso es que por más loables y buenas que sean nuestras intenciones, rara vez conseguimos que la voluntad se aferre a ellas y que la perseverancia nos asista para trabajar por cumplirlas, sin importar cuán difícil sea.

No obstante, creo que los propósitos no sólo dejan de cumplirse por falta de voluntad y constancia, sino porque con frecuencia nos fijamos expectativas demasiado altas o cuyo cumplimiento no depende sólo de nosotros.

Quien desea mejorar la relación con su familia, por ejemplo, no siempre considera que lo anterior es un trabajo de equipo; quiero decir que por mucho que yo me esfuerce, la situación no progresará si lo hago a solas y si el resto de la familia no desea, no puede o no sabe qué hacer para cambiar las dinámicas de la relación.

El caso de la dieta y el ejercicio puede parecer uno que depende por completo de la persona que se hace tales propósitos. Pero si la dieta o el plan de entrenamiento que elige no son los adecuados para ella, es natural que le sea difícil perseverar.

Por eso, mi idea para empezar este nuevo año no es la de hacer listas de propósitos que desde ahora intuyo que acabaré por abandonar. En vez de ello, me concentraré en aspectos sencillos y más accesibles, pero igual de importantes, pues al cumplirlos lograré mejoras en varios aspectos de mi vida.

Uno de esos aspectos, por superficial que parezca, será el del descanso. Este año decidí que en vez de invertir parte de mi aguinaldo en una membresía del gimnasio, que no siempre podré usar, o en accesorios y ropa que pueden ser muy lindos y modernos, pero que realmente no necesito, lo destinaré a comprar un colchón king size de memory foam.

Parece un regalo de fin de año muy aburrido, ¿cierto? Pero, después de mucho pensar, analizar mi rutina y buscar las causas por las que no siempre rindo al cien por ciento en el trabajo, el entrenamiento y hasta en mi vida personal, concluí que un factor crucial es el descanso o, mejor dicho, la falta del mismo.

Debido a mis diversas ocupaciones, no siempre duermo lo suficiente y lo peor de todo es que durante esas pocas horas de sueño, no consigo un descanso profundo. Esto provoca que despierte sin ánimo ni energía, por lo que si bien podría dedicar al menos 15 minutos a una rutina de ejercicios, no me siento con fuerzas para hacerlo.

Esa sensación de cansancio también me pone de malas y tal estado de ánimo, aunado al caos matutino de la ciudad, provoca que al llegar a la oficina no me encuentre con el mejor humor ni en la mejor disposición para cumplir con mi trabajo. Tal desgano provoca que hasta las actividades más sencillas me cuesten trabajo y debido a los retrasos, no consigo salir a mi hora.

Y es cuento de nunca acabar, porque llego tarde a casa, duermo tarde y para colmo, no descanso bien porque, entre otras cosas, mi viejo colchón ya no es nada cómodo. Aunque un colchón king size nuevo y de mejor material no solucionará todos mis problemas, sí me permitirá descansar mejor; con ello conseguiré despertar más animado y lleno de energías y esta buena disposición permitirá que me organice, rinda mejor y encuentre más tiempo para el descanso.

Mi propósito, por tanto, es transformar un círculo vicioso en uno virtuoso; y no en lo que se refiere a un ámbito complejo de la existencia, sino en uno sencillo, pero fundamental, como el descanso. Parece poca cosa, pero el lograrlo podría generar importantes cambios.