Formas originales de consentir a futuros papás

Cuando tu mejor amiga te dice que está embarazada o tu hermano anuncia que va a ser papá, seguro brincas de alegría junto con ella o él y además de la tradicional felicitación, dices algo como “Cuenta conmigo para todo”.

No se trata sólo de una frase hecha, que se dice por compromiso; en verdad te ves cargando a tu futuro sobrino o haciendo de niñera para tu primer ahijado. Y, claro está, de inmediato comienzas a ahorrar para comprarle ese lindo suéter de cashmere que acabas de ver en una tienda.

El famoso baby shower nos da la ocasión para consentir a los nuevos papás, con toda clase de tiernos detalles para el bebé; desde ropita y juguetes, hasta cosas más prácticas, pero igualmente bienvenidas, como juegos de baño o pañaleras con accesorios.

Sin embargo, conforme avanza el embarazo y el momento del parto se acerca, preparativos como la ropa o los accesorios dan paso a necesidades más inmediatas y ayudar a los futuros papás a satisfacerlas también puede ser una buena forma de obsequiar y consentir a la familia.

Estas son algunas ideas de “regalos” muy originales y útiles que puedes hacer a los nuevos papás, en el momento en que más lo necesitarán:

Un viaje al hospital

Si tienes la disponibilidad, vives cerca de tus amigos o familiares y realmente podrás salir corriendo en cuanto te llamen, un gran regalo que puedes hacer a los futuros papás es el llevarlos al hospital cuando llegue el momento del parto. Si no tienen auto propio, la oferta será como caída del cielo y aun si lo tienen, a veces la pareja se pone más nerviosa que la mamá y apenas si logra recordar cómo conducir.

Idas al súper

Si hacer las compras para una familia ya es pesado en condiciones “normales”, imagínatelo con nueve meses de embarazo o con un bebé de meses. Aunque sea de vez en cuando, tus amigos o familiares agradecerán que les llames para ver si necesitan algo del súper. No tienes que dedicar un día especial para ello; puedes aprovechar cuando hagas tus compras, siempre que tengas formas de trasladarte y llevar las cosas fácilmente.

Una tarde con los niños

Si el bebé que está por llegar o acaba de nacer no es el primero, los padres ya tendrán cierta experiencia en los preparativos y necesidades que deben satisfacer. Pero también tendrán más trabajo, desde los cuidados básicos para los otros niños, hasta las atenciones y apoyo para que no se sientan desplazados con la llegada del hermanito. Si tienes tiempo y carisma para los niños, una buena propuesta para los papás es ayudarles a cuidar a sus peques cuando lo necesiten. Tal vez no tengan con quién dejarlos al ir al hospital, así que realmente les salvarías la vida si estás disponible y puedes pasarte por su edificio de departamentos en la Condesa para cuidarlos. Otro gran detalle que puedes tener en este sentido es que cuando vayas a conocer al bebé, lleves un obsequio para los hermanos mayores.

Atención a familiares y amigos

Cuando llega el momento del parto, la atención de familiares, amigos y conocidos se concentra en saber si ya nació el bebé, cómo están él y la mamá y si ya pueden ir de visita. Esto se traduce en una lluvia de mensajes y llamadas que la pareja simplemente no puede atender. Así que otra buena forma de apoyar a los nuevos papás es manteniendo a sus contactos informados y ayudándolos a gestionar el complicado fenómeno de las visitas.

Lo que unas vacaciones pueden hacer por tu salud

Este inicio de año ha sido uno particularmente difícil en la oficina. Y no precisamente porque los gasolinazos, los conflictos internacionales y la descomunal subida del dólar nos hayan afectado demasiado; si bien nadie ha salido indemne ante tales circunstancias, nuestras finanzas y nuestra cartera de clientes han resultado lo suficientemente saludables y el panorama no se perfila muy desalentador.

Lo que nos ha tenido a todos en jaque durante estas dos semanas ha sido el virus de la gripe, que en esta ocasión atacó ferozmente a varios de los colaboradores, incluyendo a un servidor. Por fortuna ya vamos saliendo, pero la verdad es que la situación nos alarmó bastante, al punto de que tomamos diversas medidas de seguridad y prevención.

Algunos optaron por comprar un seguro médico, ya que constataron las graves carencias del Seguro Social, así como las muchas limitaciones de sus servicios. Otros nos tomamos más en serio eso del estilo de vida saludable, así que nos apresuramos a reservar consultas con el nutriólogo, para llevar una mejor alimentación, y también a inscribirnos al gimnasio, ahora sí, con la firme intención de asistir.

Un compañero, quien necesitó un par de semanas y al menos tres tratamientos para recuperarse, hizo algo que, en principio, me pareció un poco extraño. Cuando estuvo de regreso en la oficina, totalmente recuperado, noté que invertía parte de sus recesos en hacer búsquedas como “viajes por la república mexicana”, “hoteles en Cancún” o “vuelos baratos”.

Digo que tal comportamiento me pareció extraño, porque mientras todos hacíamos búsquedas relacionadas con el cuidado de la salud, él ya tenía la mente en las próximas vacaciones. Un día, cuando coincidimos en la salita del café, comenzamos a platicar y me explicó el motivo por el cual había estado tan concentrado en la búsqueda de viajes.

Me dijo que cuando fue al médico que al fin le dio el tratamiento adecuado, el especialista le preguntó, entre otras cosas, cuál había sido la fecha de su último viaje de vacaciones. Mi colega se sorprendió al tener dificultades para responder, pues le costaba trabajo recordar la última ocasión en la que había viajado tan sólo por placer.

El médico le dijo que esa situación de estrés y falta de descanso, junto con otras condiciones adversas, había causado que sus defensas estuvieran muy bajas y por ello el virus de la gripa, que normalmente podría tratarse con antihistamínicos, vitaminas y reposo, estaba atacando con fuerza y se resistía a varios medicamentos.

El doctor también le recomendó que, en cuanto tuviera la posibilidad, se tomara unas buenas vacaciones, pues unos días de relajación, esparcimiento y abandono de la rutina, pueden hacer mucho por la salud.
Uno de los principales beneficios de viajar es el cambiar de ambiente y salir de la rutina. Esto no sólo significa que podríamos pasar de un clima frío a uno más cálido y agradable, o bien a uno menos contaminado, sino que por unos días podemos entrar en un ritmo de vida distinto, en el que no lidiamos con las mismas preocupaciones o factores que detonan el estrés.

Al viajar también tenemos más actividad al aire libre; desde el simple hecho de caminar para visitar un sitio arqueológico o un museo, hasta nadar en el mar o en la alberca. Si bien esto no sustituye a una rutina diaria de ejercicio, sí es mucho mejor que pasar la mayor parte del día sentado y hasta puede servir de motivación para continuar con las prácticas deportivas a nuestro regreso.

Por último, está el hecho evidente de que los viajes de placer relajan. Aunque también hagamos muchas actividades y hasta tengamos un mayor cansancio físico, éste sin duda es de otro tipo, pues no es lo mismo el agotamiento resultante del estrés y el exceso de trabajo, que a veces no nos permite siquiera dormir bien, que un cansancio resultante de surfear en el mar, ir de excursión o practicar montañismo. Si bien esto último tiene un mayor impacto físico, ese gasto de energía nos dispone a descansar mejor, lo cual, a su vez, nos permite recuperar la energía.

Así que ahora entiendo mucho mejor a mi colega y estoy dispuesto a seguir su ejemplo. Este año, no dejaré pasar mis vacaciones.

Si ser mejor es tu propósito…

Estamos en los primeros días del año y es posible que, para este momento, ya nos hayamos enfrentando a las primeras adversidades de un ciclo incierto.

Es muy probable que con el regreso a clases te tocaran los primeros embotellamientos o las primeras batallas por un espacio en el transporte público. También puede que los días de frío intenso te dejaran con una gripe o que al pesarte, después del Guadalupe-Reyes, la báscula te diera uno de los primeros disgustos del año.

Todo lo anterior, sin mencionar los “gasolinazos”, los conflictos internacionales, la cuesta de enero y la inminente toma de posesión de Donald Trump.

Pero, si a pesar de tantas malas noticias te afianzas en el optimismo y piensas que, por lo menos en terreno personal, harás todo lo posible por que las cosas marchen bien, vas por el camino correcto. Cuando más difícil se presenta el panorama, mayor debe ser la confianza en nosotros mismos.

Si el crecimiento personal está entre tus propósitos para este año, probablemente ya tienes alguna idea de hacia dónde orientar tus esfuerzos o de cuáles son las áreas que debes mejorar. Pero si todo lo que anotaste en tu lista es la vaga idea de “ser mejor”, necesitas concretar tus intenciones, para que al final del año no termines con una decepción.

Cuando pensamos en “ser mejores”, tendemos a fijarnos expectativas que a veces sobrepasan, por mucho, no sólo nuestras capacidades, sino lo humanamente posible. Nos imaginamos como los profesionales y compañeros de trabajo que siempre tienen la solución acertada o que nunca se enfadan y protestan; como los amigos que siempre están ahí, dispuestos a darlo todo por los seres queridos, o bien como los hijos, padres o esposos perfectos.

Pero por más nobles que sean todas las intenciones como las anteriores, la realidad es que somos humanos y en algún momento fallamos, nos equivocamos o perdemos los estribos. Ahora bien, esto no quiere decir que debamos adoptar una actitud conformista y renunciar al anhelo de ser mejores. A lo que me refiero es a que podemos delimitar mejor nuestras expectativas, para trabajar aspectos concretos, en los que sí podamos identificar un avance.

Estas son algunas ideas de cómo hacerlo:

  1. Concéntrate en un ámbito específico y piensa qué más podrías lograr en él

Si se trata del ámbito laboral, por ejemplo, pregúntate qué te gustaría cambiar de tu situación actual o qué metas te gustaría lograr; ¿conseguir un ascenso?, ¿ganar más?, ¿incrementar tus conocimientos? Ordena tus prioridades, identifica qué puedes hacer para conseguirlas y considera incluso si un esfuerzo podría ayudarte a lograr varios objetivos. Por ejemplo, si eres un profesional de la salud y quieres incrementar tus conocimientos, mejorar tu posición y recibir un mejor sueldo, tu opción podría ser tomar un curso de actualización o un diplomado en la Academia Nacional de Medicina.

  1. Considera las principales dificultades del año anterior y trata de encontrar su origen

A veces, los problemas que llegamos a tener, por muy distintos que parezcan, emanan de una fuente común. Ésta puede ser una actitud o un hábito, que nos arrastra a todo tipo de situaciones negativas, sin que no demos cuenta. Un ejemplo puede ser el levantarse tarde, lo cual puede acarrearte desde problemas de salud, porque nunca te da tiempo de desayunar, hasta conflictos laborales, porque siempre llegas tarde. Identifica esa costumbre problemática y trabaja para cambiarla.

  1. Examina tus distintos entornos e identifica lo que no te permite funcionar en ellos

Por “entornos” puedes entender tu círculo de amigos, tu ambiente de trabajo, tu familia y relaciones cercanas o tu hogar. Si has tenido problemas o te sientes incómodo en uno o en varios de ellos, busca la causa del problema y enfócate en solucionarla.

Tal vez te parezcan metas muy sencillas o restringidas, pero conforme las alcances, podrás afianzarlas y fijarte otras. Y al llegar al final del año, tendrás la satisfacción de contar tus logros.

Calzado para diabéticos. Si te queda bien, llévatelo

Cuando se trata del cuidado de las heridas de una persona diabética, el calzado es uno de los elementos más importes a cuidar, por lo que la evaluación del calzado es vital para evitar cualquier contingencia de riesgo.

Sí, así de contundente y delicado es el tema del calzado para los diabéticos

Los médicos saben lo devastador que resulta una amputación para los pacientes diabéticos y lo más triste de este caso es que alrededor de un 50% de las amputaciones del pie diabético es un resultado directo por llevar un calzado inadecuado.

¿Sorprendido?

Desafortunadamente esta cifra asombrosamente es real.

La buena noticia es que está, paradójicamente hablando, en nuestras manos el poder hacer algo al respecto, esto es, si se consigue que una persona con pie diabético use zapatos apropiados, podemos pensar en contrarrestar una posible afectación que lleve a la persona a una terrible amputación y pertenecer en la medida de lo posible del otro lado de las estadísticas.

Por lo anterior, es vital que una persona diabética tome en serio y con mucha responsabilidad, lo que se coloca y usa en sus pies, desde calcetines hasta su calzado.

Por ello es importante que sea capaz de evaluar adecuadamente los patrones de ajuste y desgaste del calzado que desee adquirir.

En este caso, será el médico que apoye en este proceso de observación por lo que para comenzar se le pide al paciente que use los mismos zapatos durante el periodo de una cita a otra.

En esta evaluación, el paciente debe estar consciente de que está siendo evaluado, por lo que debe considerar ser responsable y solo usar el mismo calzado para este análisis ya que de esto dependerá el prevenir una lamentable ulceración del pie o el llegar a una amputación.

Ahora bien, ¿qué es lo se observa durante esta evaluación?

Los dedos del pie no deben estar limitados, esto es, el calzado cerrado debe imitar a la perfección la forma del pie y los dedos deben moverse libremente.

Aquí es fundamental evaluar con mucho detalle a aquellas personas que tienen alguno de sus dedos más puntiagudo que el resto o tienen muy abiertos sus dedos.

Lo ideal es que el calzado ofrezca un ajuste firme y ajustado, tomando en cuenta que deberá existir 1 cm entre el dedo más largo y el extremo del zapato, esto cuando el paciente está de pie. Con este margen se evitará la presión en la parte superior de los dedos o en las uñas de los pies.

Los talones deberán tener una altura de 2.5 cm ya que cuanto más alto sea el talón, mayor será la presión sobre el tendón de Aquiles. Esto puede conducir a una mayor formación callosa y por consiguiente ulceraciones.

De ahí que es importante mantener un talón firme en donde se sostengan ambos lados del talón entre el pulgar, el índice y el empuje. Si el talón se comprime, no dará al paciente suficiente apoyo al caminar.

Es importante que el calzado pueda tener cordones, hebillas o elásticos para mantenerlos en su lugar, obviamente sin que esto lastime la piel.

Otro punto a evaluar también es el que el calzado no roce la parte superior de los dedos, ya que esto puede aumentar la posibilidad de formación callosa o ulceración.

Por último y no menos importante, es contar con un calzado con amortiguación, para absorber el choque y reducir la presión sobre los pies junto con un material que ayude a respirar al pie, por lo que habrá que evitar aquél calzado hecho a base de plástico o de vinilo, ya que pueden fomentar las infecciones por hongos.

Como notarás, no es difícil contar con un calzado que ayude a tu pie a que se mantenga libre de callosidades y ulceraciones además de que te brindará confort y tranquilidad.

No es por ser aguafiestas pero, ¿ya te pesaste?

¡Ah, la Navidad! Para muchos es la época preferida del año, por sus fiestas, sus luces, su espíritu de armonía y generosidad (al menos en teoría) y, por supuesto, sus manjares y bebidas.

Respecto a esta última cuestión, es bien sabido que diciembre se asume como el mes de los excesos en muchos países occidentales. En México, el caso es particularmente especial, porque las celebraciones se inauguran el 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe. De ahí que nuestra temporada navideña sea popularmente conocida como el “Maratón Guadalupe-Reyes”.

Después del 12 de diciembre, fecha que también eligen algunas empresas para organizar la tradicional comida de fin de año, aguardamos el inicio de las Posadas el día 16. Y para que esos cuatro días que hay en medio no se queden “huerfanitos”, inventamos el concepto de la pre-posada, lo cual no es más que una fiesta que nos da la ocasión de reunirnos, celebrar, comer y hacer de diciembre “el viernes del año”.

Está muy bien divertirse, descansar, reencontrar a la familia y los amigos, y deleitar el paladar. También es muy loable, aunque siempre ingenuo, el propósito de que ya en enero comenzaremos la dieta y la rutina de ejercicios. Sin embargo, debemos comprender que alimentarnos de manera balanceada no significa darnos tremendos atracones en diciembre y matarnos de hambre en enero. Nuestro cuerpo no funciona así y todos los excesos en los que caigamos durante la temporada navideña, o en cualquier otro momento, eventualmente nos pasarán factura.

Según datos de la Secretaría de Salud, los mexicanos llegamos a subir hasta tres kilos, a causa de las posadas, las cenas y los recalentados decembrinos. Parece poco y algo que fácilmente bajaremos después de arduas sesiones en el gimnasio. Sin embargo, la cosa no es tan sencilla.

El organismo se habitúa rápidamente, tanto a las prácticas saludables como a las perjudiciales; de hecho, estas últimas son más fáciles de adquirir, pues implican sensaciones placenteras (comer lo que nos gusta, despertarnos más tarde o reducir el esfuerzo físico). Si pasamos varias semanas comiendo alimentos ricos en grasas y azúcares, olvidándonos de las frutas y verduras frescas, y evitando el ejercicio, el cuerpo se acostumbrará a ello y le será difícil retomar el estilo de vida saludable.

Dirás que todo se soluciona con fuerza de voluntad y en parte es cierto. Pero algunos organismos son más vulnerables a estos cambios en la alimentación y pueden desarrollar una auténtica adicción a los azúcares, los carbohidratos o las grasas.

Grave también es la situación de las personas con enfermedades crónicas, como la diabetes. Si un paciente con esta enfermedad se descuida en la temporada de fiestas, no sólo tendrá que lidiar con unos cuantos “kilitos de más”, sino que al iniciar el nuevo año podría enfrentar problemas como la retinopatía diabética, debido a la drástica subida de azúcar.

Por todo lo anterior y, en verdad, si ánimo de arruinarte lo último del “Guadalupe-Reyes”, te pregunto, ¿estás controlando tu alimentación y tu peso en esta temporada? Si es así, felicidades; ya tienes una razón más para celebrar el 31 de diciembre. Si no, todavía estás a tiempo de disfrutar los manjares de la temporada sin que ello implique un descontrol para tu metabolismo.

Te dejo algunas sugerencias para que puedas lograrlo:

  • Prepara platillos saludables. El sabor no está peleado con la buena alimentación. Nuestra gastronomía tiene platillos ricos en vitaminas, proteínas y grasas saludables, que además son una delicia. La cocina vegetariana es otra opción saludable, especialmente para quienes no pueden consumir carne roja. Y si no puedes resistirte a los platillos tradicionales, utiliza ingredientes saludables, como margarina o aceite vegetal en vez de mantequilla, crema baja en grasas y poca sal.
  • No dejes de hacer tus tres comidas. No desayunar para darte un atracón en la comida o la cena es lo peor que se te puede ocurrir porque, en efecto, terminarás por ingerir más de lo que debes en una sola comida y tu cuerpo tardará más en metabolizar toda esa energía. Si tendrás una comida o cena en las que habrá mucho por probar, toma un desayuno ligero, rico en fibra y después algún refrigerio de frutas o vegetales frescos. Esto no evitará que comas con gusto, pero sí te ayudará a moderarte.
  • Mantén tu rutina de ejercicios. Y si no la tienes, ¡empieza una! Si las fiestas y ocupaciones del mes no te dejan tiempo para el gimnasio, al menos camina en vez de usar el auto; usa las escaleras y no el ascensor; busca rutinas de ejercicio sencillas, que puedas hacer en casa. En fin, no pierdas tu activación física con el pretexto de las fiestas.
  • Las desveladas son otro clásico de la temporada, pero también son ocasiones propicias para comer de más e impedir que el organismo lleve a cabo sus funciones normales. No digo que te pierdas todas las fiestas, pero sí que combines las inevitables desveladas con varias noches de buen descanso. El sueño tampoco se repone, pero es mejor que la desvelada sea ocasional y no sistemática.

Como verás, cultivar los buenos hábitos no es imposible ni particularmente difícil. Cuídate y ten un muy feliz Año Nuevo.

Ideas para empezar el año

Estamos en la recta final de 2016, un año que muchos calificaron como el peor que se ha vivido en lo que va de la centuria, debido a todas las pérdidas, crisis y conflictos que ocurrieron.

Sin embargo, la mayor parte de la humanidad aún tiene ganas de celebrar y mantiene la esperanza de que con esfuerzo, trabajo y acaso un poco de suerte, logrará revertir todos los pronósticos nefastos que ya se anuncian para 2017.

Como bien sabemos, una de las tradiciones con las que se recibe al nuevo año es la de hacer propósitos que impliquen alguna mejora en nuestras vidas y que esperamos cumplir a lo largo del ciclo que comienza.

Muchos hacen listas y las guardan en algún lugar especial; otros se limitan a mantener esos propósitos en la mente; pero el caso es que la mayoría de las personas quieren iniciar el año con algún nuevo objetivo por cumplir.

Lo anterior es importante, pues aunque suene un tanto ingenuo, las metas y expectativas son algunas de las cosas que nos mantienen activos y nos impulsan a seguir adelante. Cuando llegamos a un punto en el que nuestros principales objetivos se han cumplido, debemos valorar la trayectoria que hasta el momento hemos seguido y fijarnos nuevas metas; de lo contrario, la existencia comenzará a vaciarse de sentido y llegará el momento en que sucumbiremos ante la apatía.

Es por esto que la tradición de los propósitos de año nuevo me parece muy valiosa; pero no así la infortunada tradición, que también se cumple puntualmente cada año, de abandonar esos propósitos conforme pasa el tiempo.

Las membresías del gimnasio sólo se utilizan los primeros meses del año; la dieta también suele mantenerse las primeras semanas, cuando todavía estamos en shock por el peso que ganamos. El propósito de pasar más tiempo con la familia o los amigos se va dejando cuando aparecen los primeros conflictos o cuando permitimos que el trabajo nos consuma de nuevo.

En fin, el caso es que por más loables y buenas que sean nuestras intenciones, rara vez conseguimos que la voluntad se aferre a ellas y que la perseverancia nos asista para trabajar por cumplirlas, sin importar cuán difícil sea.

No obstante, creo que los propósitos no sólo dejan de cumplirse por falta de voluntad y constancia, sino porque con frecuencia nos fijamos expectativas demasiado altas o cuyo cumplimiento no depende sólo de nosotros.

Quien desea mejorar la relación con su familia, por ejemplo, no siempre considera que lo anterior es un trabajo de equipo; quiero decir que por mucho que yo me esfuerce, la situación no progresará si lo hago a solas y si el resto de la familia no desea, no puede o no sabe qué hacer para cambiar las dinámicas de la relación.

El caso de la dieta y el ejercicio puede parecer uno que depende por completo de la persona que se hace tales propósitos. Pero si la dieta o el plan de entrenamiento que elige no son los adecuados para ella, es natural que le sea difícil perseverar.

Por eso, mi idea para empezar este nuevo año no es la de hacer listas de propósitos que desde ahora intuyo que acabaré por abandonar. En vez de ello, me concentraré en aspectos sencillos y más accesibles, pero igual de importantes, pues al cumplirlos lograré mejoras en varios aspectos de mi vida.

Uno de esos aspectos, por superficial que parezca, será el del descanso. Este año decidí que en vez de invertir parte de mi aguinaldo en una membresía del gimnasio, que no siempre podré usar, o en accesorios y ropa que pueden ser muy lindos y modernos, pero que realmente no necesito, lo destinaré a comprar un colchón king size de memory foam.

Parece un regalo de fin de año muy aburrido, ¿cierto? Pero, después de mucho pensar, analizar mi rutina y buscar las causas por las que no siempre rindo al cien por ciento en el trabajo, el entrenamiento y hasta en mi vida personal, concluí que un factor crucial es el descanso o, mejor dicho, la falta del mismo.

Debido a mis diversas ocupaciones, no siempre duermo lo suficiente y lo peor de todo es que durante esas pocas horas de sueño, no consigo un descanso profundo. Esto provoca que despierte sin ánimo ni energía, por lo que si bien podría dedicar al menos 15 minutos a una rutina de ejercicios, no me siento con fuerzas para hacerlo.

Esa sensación de cansancio también me pone de malas y tal estado de ánimo, aunado al caos matutino de la ciudad, provoca que al llegar a la oficina no me encuentre con el mejor humor ni en la mejor disposición para cumplir con mi trabajo. Tal desgano provoca que hasta las actividades más sencillas me cuesten trabajo y debido a los retrasos, no consigo salir a mi hora.

Y es cuento de nunca acabar, porque llego tarde a casa, duermo tarde y para colmo, no descanso bien porque, entre otras cosas, mi viejo colchón ya no es nada cómodo. Aunque un colchón king size nuevo y de mejor material no solucionará todos mis problemas, sí me permitirá descansar mejor; con ello conseguiré despertar más animado y lleno de energías y esta buena disposición permitirá que me organice, rinda mejor y encuentre más tiempo para el descanso.

Mi propósito, por tanto, es transformar un círculo vicioso en uno virtuoso; y no en lo que se refiere a un ámbito complejo de la existencia, sino en uno sencillo, pero fundamental, como el descanso. Parece poca cosa, pero el lograrlo podría generar importantes cambios.

Papás con iniciativa por la educación de los niños

Este sitio es para todos aquellos padres que no solo necesitan que sus hijos tengan la misma educación que todos, es para aquellos padres que se preocupan por que sus hijos hagan ejercicio saliendo de la escuela, tengan valores sobresalientes, para que ellos en la vida adulta, sepan ser mejores personas y dar ejemplo a la gente de su entorno.

Es por esto que creamos este sitio, ya que muchos padres hacen todas estas tareas, pero muchas veces no funciona en todos los niños y se salen de las riendas, tenemos que entender cada persona es un mundo y así como lo vemos nosotros, de la misma forma lo ven ellos pero sin comprender porque los enfocan o enseñan de esa forma, así que en este blog nos daremos a la tarea de todos aquellos aprendizajes que tienen tus hijos y como canalizarlos, también te brindaremos consejos y tips para saber como tratar a tu criatura ya que sabemos que no todos somos iguales, ofreceremos testimonios de expertos y novatos tratando todo este tipo de experiencias que te ayudaran en tu día a día y sobre todo veras como estará evolucionando y comprendiendo tu hijo todas tus enseñanzas.

Algo que nos gustaría recalcar que todo lo que publicaremos es en un termino general no particular, así que debes tomar tus precauciones, lo que te sugerimos es acudir con un experto para brindarte una solución especializada en cada uno de los temas que estaremos dando a discusión en este blog. Si necesitas información adicional o quieres que hablemos de algún tema en particular, enviarnos un mensaje y con gusto complementaremos la información  o si no conoces un especialista con gusto te recomendaremos con alguien.

Debes seguir al pendiente de este sitio, tendrás muchas sorpresas al conocer la información que te nutrirá en tus practicas de la educación.

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