¿En qué momento se rompe la línea entre inspiración y plagio?

Durante décadas Hollywood le ha robado ideas al cine japonés. El ejemplo más claro de ello es el filme The Matrix y la forma en que descaradamente robó decenas de tomas, encuadres, escenas y elementos de distintos filmes de ciencia ficción, drama y hasta fantasía. Entre sus imágenes se encuentran ocultas las peleas de Bruce Lee, los escenarios y coreografías de las obras niponas, sin mencionar las eternas referencias a las obras de Lewis Carroll y hasta repeticiones de diálogos de otras películas hechas en Estados Unidos. El trabajo es un collage de acción y filosofía que parece abarcar todo el siglo XX, pero de forma más específica es una creación digerida de distintos trabajos de anime que los asiáticos han disfrutado durante décadas y, a pesar de que las hermanas Wachowski han asegurado que su obra era un simple homenaje hacia esos trabajos, su producto parece más un plagio directo que una obra nueva e independiente, tomando elementos de la cultura pop japonesa desde su cosmovisión del mundo hasta lo agitado de las ciudades niponas, donde puedes encontrar la más alta tecnología o un edificio abandonado con varillas de acero salidas.

Sin embargo, The Matrix es una de las mejores obras norteamericanas dentro del género de ciencia ficción gracias a esas “influencias”, además de que se convirtió en un ejemplo por sí sola. Su llegada impulsó el talento de visionarios que han revolucionado el género con obras como Ex Machina, Wall-E y hasta la serie Black Mirror. Aunque muchos no lo vean, la influencia asiática se encuentra de forma indirecta.

Existen otras películas que, al igual que el trabajo de las Wachowski, fueron creadas “inspirándose” de forma directa o indirecta en los animes japoneses y que han hecho su propia marca en Occidente. Desde animaciones para niños hasta enormes producciones, las siguientes son algunas de esas cintas que hicieron más que tomar prestado de los genios nipones: