Mala combinación

Como todos los padres o al menos eso creo y espero no ser la única que se siente así; pues al atravesar por una etapa difícil económica, laboral o sentimental y le sumas a esto una mala actitud es lo peor que puede pasar. Al parecer ya teníamos demasiados problemas, muchos más de los que podíamos solucionar y por ese motivo casi no dormía, para mí ya era muy común tener insomnio todas las noches, angustiada por pensar en una o varias posibles maneras de darle una resolución a cada inconveniente que se desato a raíz de que a mi esposo le toco pasar por la mala fortuna del recorte de personal de la empresa donde trabajo durante casi toda su vida o bueno por lo menos a él le parecía que así había sido.

Los primeros días posteriores a su despido fue como tomar unos días para vacacionar y todo iba muy bien pero con el transcurso de las semanas la falta de empleo y de solvencia, mi esposo no recibió ningún tipo de liquidación, finiquito o remuneración por los veinticuatro años que prestó sus servicios a la compañía, entonces ya se han de imaginar que este factor agravo de manera significativa nuestra situación de estrés dado que como los hombres son los pilares del hogar y proveedores llevan una gran responsabilidad sobre los hombros, por eso comprendía la frustración que veía en mi esposo derivada de los gastos de la casa además de tener un hijo en nivel medio superior y el otro pequeño en preescolar pues no es nada sencillo de solventar.

En muy poco tiempo las circunstancias nos llevaron a estar irritados, molestos y hasta amargados por lo cual las discusiones no se hicieron esperar, pero lo peor estaba por venir pues un día caminaba de regreso a casa después de haber dejado al niño en la escuela entonces tuve que pasar a hacer unas compras antes, todo el camino estuve muy distraída por lo que no me percate que había varios señores trabajando de la Comisión Federal de Electricidad ellos tenían materiales en el suelo junto a su camioneta rollos de cable, cajas, pastillas, mufas, tubos, medidores y muchos otros por lo que opte por no pasar por la banqueta que estaba obstruida con estos, pero al bajarme de ella tropecé con las varillas que sobresalían del pavimento pues eran de un poste que ya habían quitado pero estas no las recortaron al ras del suelo llevándome tremendo golpe que no pude meter las manos por las bolsas de las compras las tenía ocupadas; de inmediato todos se acercaron para ayudar a levantarme y nunca olvidare las caras de asombro de esas personas porque me fracture la nariz y lógicamente el sangrado era incontenible que fui a parar directo al hospital; precisamente cuando pensaba que las cosas no podían ser peor resulto todo lo contrario.

Después de haber pasado por este fuerte accidente comprendimos de manera muy cruel que el estrés junto a una mala actitud no son una buena combinación puesto que dejamos de poner atención en lo más simple y obviamente mucho menos éramos conscientes de lo que hacíamos o decíamos no nos estábamos dando cuenta que nosotros mismos provocábamos más líos; pero lo verdaderamente triste es que mis hijos también pasaban por este duro proceso no solo él y yo sin embargo estaban siendo testigos de cada una de las batallas campales que comenzábamos incluso hasta sin razón.

Una vez que me sentí más recuperada físicamente mi marido y yo nos sentamos a tener una tranquila y larga charla con la que llegamos a muy buenos acuerdos sin necesidad de pelear, nos costó mucho y una nariz rota, pero todo va mejorando día a día, estoy muy orgullosa de mi  esposo y de la familia hermosa que tengo la cual adoro con toda mi alma.