Vida y Balance

Como experto en nutrición estaba preparando un escrito mientras veía los departamentos en zona esmeralda, estaba preocupado porque mis chicos del gym estuvieran al 100 y lograrán sus objetivos así que había que partir de que lo que sí nos consta es que el sobrepeso y la obesidad son cosas distintas. Aunque ambos se definen como «una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud», la obesidad es una enfermedad donde los niveles de grasa en el organismo exceden el grado normal. El sobrepeso es sólo un ligero aumento de ésta.

El parámetro inconfundible es índice de masa corporal IMC, el cual consta en el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros. ¿Qué quiere decir esto? Que nuestra preocupación no debe estribar en cuánto marque nuestra báscula, sino la relación que éste guarda con tu estatura y tu complexión. Mantener un peso ideal no es cuestión de caprichos, es necesario para una salud óptima. Por eso, a continuación te presentamos los alimentos que puedes consumir entre comidas para hacerte más fácil mantener tu peso.

Frutos secos

Además de ser una importante fuente de grasas buenas, nos aportan minerales, vitaminas y proteínas vegetales. Su gran aporte de fibra nos ayuda a mejorar la digestión y su alto grado de antioxidantes mejora la salud de nuestra piel, refuerza nuestro sistema inmunológico y nos protege contra enfermedades del corazón. Un puñado al día (30 gramos) puede ser suficiente

Yogur natural

Además de delicioso, el yogur es una buena fuente de vitaminas B. Además, nos proveen de algunas bacterias que combaten infecciones digestivas mejorando nuestra flora intestinal. No hay que caer en el engaño y consumir siempre los productos que se consiguen en el centro comercial, ¿por qué? Normalmente están llenos de azúcar y colorantes que no son tan benéficos.

Gelatina baja en azúcar

Según lo indica la OMS, la ingesta de azúcar diaria debe ser menor al 5 % calórico. Las gelatinas tradicionales que encontramos en los supermercados suelen tener un alto contenido de azúcares que superarían esta cifra. Si te es imposible hacer gelatinas naturales, puedes buscar las que son bajas en azúcar. El colágeno contenido en estos alimentos, ayuda a mejorar la piel, el cabello, las uñas, además de ser una opción variada para que evites la monotonía.

Frutas

Además de ser una opción dulce que te facilitará eliminar de tu dieta las azúcares refinadas, las frutas aportan minerales, fósforo, vitamina C, potasio. Ácido fólico, vitamina A, fibra y otras muchas propiedades no sólo buenas sino necesarias para tu salud. Los especialistas aconsejan que sean al menos 5 al día. Sólo recuerda que es mejor no comerlas en exceso durante la noche y que siempre es preferible una fruta entera a un jugo o licuado, ya que este proceso disminuye sus propiedades.

Verduras

La mayoría aportan grandes beneficios a nuestra digestión, nos proveen de vitaminas A, B y C y son ricas en minerales y antioxidantes. Al ser una fuente de calorías bajas y altos beneficios, no hay una medida establecida para comer. Pueden funcionar perfecto como un snack o agregarlo a todas tus comidas como parte de una ensalada.

El té es una de las mejores opciones y de las más versátiles; lo puedes consumir caliente o frío, y tienes una amplia variedad de sabores para elegir. Fortalecen el sistema inmunológico, son una importante fuente de antioxidantes, ayuda a mejorar la circulación por lo que reduce las enfermedades cardiovasculares; procura endulzarlo con miel para que no sumes azúcares.

Agua

Es un punto polémico y tal parece que nadie se pone de acuerdo en cuánta cantidad de agua debe beberse al día pero beber al menos dos litros no representa problemas.

¿Por qué hacerlo?

+ Nuestro cerebro avisará a nuestro cuerpo que no tiene que almacenar comida

+ Ayuda a regular nuestros niveles de azúcar en la sangre

+ Los niveles de glucosa y colesterol se mantienen más estables

+ Nos hace ser más organizados

+ Nos ayuda a no comer cosas inadecuadas

Lo recomendable es que realice estas comidas cada tres horas y ninguna de ellas exceda las 50 y 70 kcal. Pues según expertos, nuestro cuerpo espera recibir alimentos aproximadamente cada tres horas. De no suministrarlo, nuestro cerebro interpreta que hay falta de alimento, por lo que al comer almacena toda la ingesta calórica que puede. Esta reserva es almacenada como grasa.